La religión en Huelva sigue su curso adaptándose a las nuevas generaciones. Aunque las costumbres también se heredan, hoy en día prevalece la opinión personal. Sin embargo, aún se respira la fe en fechas memorables.
La religión en Huelva ha ido perdiendo fuerza en su día a día; la gente ya no acude como antes a las iglesias, las eucaristías son más solitarias y las parroquias dejan de hacer actividades por no tener personal comprometido. El seminario de la capital cada vez más, ve reducida sus solicitudes de seminaristas con vocación para el sacerdocio.
Todo esto se debe a un quiebro de la costumbre social heredada por nuestros padres. Aún así los paisanos de esta ciudad podrían definirse como religiosos.
Prueba de ello es el seguimiento que tienen las romerías de los distintos pueblos, la Semana Santa y las procesiones de nuestros patrones, la Virgen de la Cinta o Virgen chiquita como la llamamos nosotros, el 8 de Septiembre y San Sebastián el 20 de Enero (declarados de interés turístico nacional).
Con respecto a la Semana Santa de Huelva, se celebra con las procesiones por sus calles junto a penitentes que cumplen sus promesas de acompañar a su cristo o su virgen, con sus cirios encendidos precedidos de su Cruz de guía y una banda de música que tocan marchas sin cesar. De entre los pasos más representativos se encuentra el de las 3 caídas del Polvorín. La madrugá, el cautivo y la oración del huerto son seguidas con mucho fervor y el miércoles santo, la Esperanza y la Victoria, dos de las vírgenes más esperadas dejan sonidos de saetas por doquier. Esta última ha elegido al pueblo de Huelva como padrino para su coronación.
En cuanto a las romerías, suelen empezar con la llegada de la primavera. Suelen durar una semana, aunque algunas se reducen al fin de semana. Procesionan con la patrona del pueblo desde su iglesia hasta la ermita que se encuentra normalmente a unos kilómetros del pueblo hacia el campo y allí pasan la semana. La peregrinación se hace a pie, a caballo o en carros. Las mujeres se visten de gitana con sus complementos y su flor en el pelo y los hombres de corto, con sus zahones de cuero y su sombrero. En las casetas que se montan hasta que finaliza la celebración, se acomodan para pasar las noches además de montar barras para ofrecer comida y bebida en algunos casos incluso a los visitantes. Las guitarras y tambores no paran, y todos bailan al compás de rumbas y sevillanas. Son momentos de alegría y unión gracias a una misma fe. Cabe destacar la romería del Rocío que atrae a más de un millón de personas cada año.
El Papa Juan Pablo II visitó Huelva en el año 1993, y para dejar constancia de ello, se le erige una estatua que se encuentra en la Avenida Andalucía.
Siguen existiendo jóvenes comprometidos como los grupos de Los Maristas, del movimiento scout católico y otros grupos parroquiales distribuidos entre las diferentes barriadas de Huelva.
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